Explotadores o compañeros: diferenciar el vínculo

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mendicidad en madrid

Diferenciar el vínculo que una persona tiene con el animal con el que convive, sea un perro o un gato, es vital para determinar si lo explota o lo respeta.

Existe una creciente preocupación acerca del uso de animales para la mendicidad en las grandes ciudades, concretamente en Barcelona y Madrid, que conviene distinguir de la convivencia de animales con personas que, por desafortunadas circunstancias, se encuentran sin hogar. A diario, vemos a personas que pasan muchas horas en la vía pública acompañadas de perros o gatos de los que aparentemente se responsabilizan pero, ¿cómo podemos saber si lo están explotando o si realmente tienen un vínculo equilibrado y respetuoso?

Desde ANDA entendemos que una persona usa o explota a un animal para la mendicidad cuando no tiene ningún vínculo afectivo con el mismo y cuando el único motivo para su tenencia es el lucro que le comporta.

Conscientes de que a veces resulta difícil confirmar si existe o no explotación de un animal por parte de una persona que mendiga, es siempre recomendable solicitar que la administración competente investigue.

Algunos indicios que pueden ser útiles:

Aunque pueden tener animales adultos, prefieren los cachorros.

Existe un movimiento constante de animales, desaparecen y aparecen nuevos.

Presentan síntomas de estar bajo los efectos de drogas, permanecen dormidos o quietos, sin moverse durante horas.

Los animales muestran miedo o resquemor hacia las personas que están con ellos. El mismo animal está bajo la custodia de personas diferentes.

Habitualmente, estas personas pueden conseguir un perro o un gato a través de diversos canales, como la cría ilegal por parte de personas particulares, a través de internet y hasta incluso pueden robarlos. Por este motivo, hacemos siempre mucho hincapié y pedimos a las personas que no dejen nunca y bajo ningún concepto solo a su animal.

Las ciudades de Madrid y Barcelona tienen actualmente un volumen de explotación animal para la mendicidad que va en aumento.

Es importante tener presente que las personas sin hogar y acompañadas de un animal ven muy reducidas sus posibilidades de salir de esta realidad, pues nos encontramos frente a un bucle que provoca una doble discriminación: vivir en la calle y no poder acceder a los servicios sociales por el hecho de tener un animal.

Por ello es imprescindible valorar el vínculo de la persona con el animal para no convertirla automáticamente en una explotadora de animales.  Ante este volumen de animales explotados para la mendicidad y los animales que conviven con personas sin hogar, es vital que la administración afronte dos retos sin demora: por un lado elaborar y activar un protocolo para que las denuncias que desde las entidades interponemos por casos de explotación animal se resuelvan rápida y contundentemente y que prevalezca la acción de poner a salvo a los animales explotados.

Por otro lado, para no perjudicar a esas personas que tienen un vínculo real con su animal, consideramos que hay que proporcionar a los agentes implicados los conocimientos y recursos necesarios para que puedan discernir y actuar en consecuencia en cada caso.

Finalmente, también es importante que las personas sin hogar que tienen un compañero animal tengan acceso a los servicios sociales sin separarse de su compañero, es nuestro gran cometido.