¿Petauros del azúcar como mascota? Un gran error

155

Cualquier animal exótico necesita muchísima atención, especialización y cuidados específicos; mucha gente no se da cuenta hasta que los tiene en casa.

El petauro del azúcar (Petaurus Breviceps), conocido de forma común como el falangero de azúcar, es un pequeño mamífero diprotodonto de la familia Petauride. Es un animal nocturno y de costumbres arborícolas. La especie es originaria de Australia, Nueva Guinea y de las islas Molucas (Indonesia).

Debe su curioso nombre a su pasión por la caña de azúcar. Son animales especialmente llamativos y resultan muy graciosos. Su color de fondo es gris plateado y su cola cubierta por abundante pelo que le permite efectuar saltos de rama en rama entre árboles. Sus ojos y sus orejas son grandes.

Se ha puesto de moda tener un petauro de azúcar en casa y esto está provocando un grave problema de abandono y maltrato animal. Miles de petauros sufren por la culpa del hacinamiento en la cría y la comercialización y la sobrepoblación ha condenado a miles de petauros a vivir en tiendas, refugios u hogares en malas condiciones. En nuestro país este problema también está creciendo.

Antes de adquirir un petauro se deberían tener en cuenta una serie de consideraciones para evitar su sufrimiento, pues el desconocimiento, la influencia de ciertas modas, el capricho y la compra compulsiva suelen terminar con el aborrecimiento por parte del comprador y, en consecuencia, el animal termina abandonado.

Los petauros son animales exóticos con necesidades exigentes en la alimentación y en el enriquecimiento ambiental; un individuo de esta especie no puede vivir solo, en la naturaleza viven en grupos de 8 a 10 miembros y necesitan mucho espacio e higiene. No han nacido para vivir en cautividad.

Muchos de los petauros que se encuentran en hogares de nuestro país, pese a ser queridos, debido a la falta de conocimientos de sus poseedores, no están bien atendidos. La cantidad de petauros que cada año llegan a centros de acogida y refugios son la prueba de lo inadecuado que resulta encapricharse con ellos.

En libertad viven en las copas de los árboles, corren, saltan y planean grandes distancias cada noche para conseguir alimento.

Los petauros no pueden ser alimentados con piensos para perros, gatos o roedores pues enfermaría rápidamente; precisan una dieta carnívora muy variada (frutas, verduras, carne, insectos vivos, complementos alimenticios varios, etc).

En resumen, los petauros deben vivir en su hábitat natural en libertad. No debemos fomentar su comercio, ni modas absurdas.