Los collares dañinos para perros: una verdad incómoda y en vías de extinción

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Los usan cazadores, cuerpos de seguridad y adiestradores caninos de medio pelo.

Llamamos collares dañinos a aquellos objetos que rodean el cuello de un ser sintiente (no confundir con sensible, incluso los objetos inanimados son sensibles a todo tipo de factores: el hielo es sensible al calor, que hace que se derrita) y que le perjudican a nivel físico, emocional o social. Los collares nocivos se han usado en niños, en caballos, en  conejos y en  gatos, pero lo más usual es que los soporten los perros.

Aunque las personas juzgadas por emplearlos en niños hayan recibido sentencias de prisión, en animales no humanos no consta que los culpables de usarlos hayan recibido algo más que una multa. En demasiados casos la prohibición, al menos en muchos puntos del Estado español, no significa sanción.

Los collares de pinchos, aunque estos fuesen romos, ejercen presión indiscriminada sobre el cuello de los perros: en tráquea, en ligamentos, en esófago, en cordones nerviosos, en arterias y venas y sobre la glándula tiroides. Los llaman collares de adiestramiento, pero es más honesto llamarlos de castigo.

Los collares de ahogo son causa de falta de riego sanguíneo o anoxia, de glaucoma y de ansiedad. En ocasiones puedes ver a perros que tiran con la lengua azulada y los ojos sobresaliendo. Son los más usados. Los cazadores, en foros sobre entrenamiento de cachorros para el cobro de pájaros recién muertos, aconsejan su uso como primera opción.  Los usan cazadores, cuerpos de seguridad y adiestradores caninos de medio pelo.  Para alguna gente cumplir la ley y dejar de usar instrumentos dolorosos para los perros significa la pérdida de sus herramientas de trabajo, y no conocen o no quieren conocer las alternativas. Las hay inocuas, eficaces y acordes con los valores y principios que deben regir nuestra relación con los animales.

El rechazo hacia los collares dañinos va creciendo exponencialmente a medida que aumentan la empatía, la sensibilidad del legislador y el eco de la prensa sobre todo lo que comporta infligir dolor y ejercer violencia. En Italia, Suiza, Austria, Alemania, en Francia de manera confusa, y en Chequia, parte de Australia, Gales, Escocia y Canadá, están parcial o totalmente prohibidos. Hay países que jamás han legislado al respecto porque ni los conocen o no se comercializan con la ligereza con la que se hace aquí. Hay que lamentar que grandes empresas distribuidoras, algunas de las cuales son líderes en artículos deportivos, los venden online sin problema, como un complemento más que puede consumir un aficionado a la caza.

No hay constancia de que se haya sancionado a ningún propietario por aplicar este tipo de maltrato a un perro.

Nos alegra saber que cada vez la sociedad va avanzando y empatizando más con los animales. Estos collares siempre han significado tortura y es lo que son. No es educación, es castigo: los collares de pinchos, de ahogo y de descarga eléctrica causan en los perros dolorosos daños físicos y un gran sufrimiento emocional.

Esperamos y deseamos que  muy pronto sancionen a las personas que usan estos collares por ser un instrumento de tortura .

España debería tomar ejemplo de otros países europeos  y demostrar más empatía por los animales como seres vivos que son.

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