Un detenido y 21 investigados en la mayor operación contra la caza furtiva en Andalucía

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El Juzgado de Instrucción número 1 de Motril mantiene abierta desde hace más de un año una investigación sobre furtivismo en la provincia de Granada, en la que hay implicada una presunta empresa fantasma dedicada a la organización de monterías presuntamente ilegales donde participaban cazadores furtivos que buscaban machos cabríos, sobre todo, ya que sus cornamentas se pagan a precio de oro. De momento hay un detenido que actualmente está en libertad con cargos y 21 investigados.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil en Granada detectó hace algo más de un año la presencia de furtivos que mataban machos cabríos sin precintos, es decir, sin las etiquetas encargadas de acreditar la legalidad de la caza. A partir de ahí comenzaron a investigar y se encontraron con la mayor operación contra el furtivismo desarrollada en Andalucía aún sin concluir.

Uno de los cazadores ‘compró’ un safari por distintos cotos andaluces durante cuatro días que le pudo costar más de 30.000 euros. El cliente venía de Estados Unidos. El precio de un día de caza en estas batidas para matar machos cabríos puede sobrepasar los dos mil euros, y en función de los trofeos obtenidos, estas cantidades de dinero pueden subir considerablemente: un trofeo de cabra salvaje puede costar 1.200 euros o un íbice, una cornamenta de gran tamaño, puede subir la factura en 5.950 euros más La caza furtiva mueve en Granada cifras millonarias. Los datos de cazadores furtivos arrestados en Granada casi siempre oscilan en una horquilla de entre 30 y 40 de media por año.  

El artículo 334 del Código Penal dice lo siguiente sobre el furtivismo: «El que cace o pesque especies amenazadas, realice actividades que impidan o dificulten su reproducción o migración, o destruya o altere gravemente su hábitat, contraviniendo las leyes o disposiciones de carácter general protectoras de las especies de fauna silvestre, o comercie o trafique con ellas o con sus restos, será castigado con la pena de prisión de cuatro meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro  meses y, en cualquier caso, la de inhabilitación especial para profesión u oficio e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de cazar o pescar por tiempo de dos a cuatro años. La pena se impondrá en su mitad superior si se trata de especies o subespecies catalogadas en peligro de extinción».

Las zonas más «calientes» de furtivismo en la provincia se reparten por la zona de Órgiva, Sierra Nevada y las sierra de Tejeda y Almijara.

Las sanciones que se imponen son insignificantes y para las personas que ganan tanto dinero organizando estas orgías de sangre y violencia, no significan apenas nada. Pueden pagar la multa y seguir en lo suyo tranquilamente.

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