Los visones se estudian como una de las especies en las que podría haberse originado el nuevo coronavirus. En el noreste de China hay, de hecho, numerosas granjas de pieles

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En diversas ocasiones hemos hablado de la COVID-19 destacando la correlación entre los virus zoonóticos y la explotación de animales, tanto de especies salvajes como de los que son criados para el consumo humano. Pero el panorama actual se enriquece ahora con nuevos y preocupantes escenarios. De hecho, desde Holanda ha llegado recientemente la noticia de la presencia de un nuevo brote de coronavirus en granjas de visones de piel.

La OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) ha decidido hacer público el caso, comunicando la presencia del brote de Sars-CoV-2 a ProMED, la red internacional para la notificación de enfermedades emergentes. La propagación de la enfermedad se produjo en un par de granjas, ubicadas en una provincia sureña de los Países Bajos, que albergan a más de 20.000 animales. Tras la manifestación de los síntomas típicos de la COVID-19 de algunos empleados de las estructuras, los animales empezaron a mostrar problemas respiratorios y gastrointestinales y hubo un aumento en la mortalidad de los visones que, sometidos a un test dieron positivo por Sars-CoV-2.

El Ministerio de Agricultura holandés cree que estas son infecciones transmitidas de humanos a animales. Se ha decidido que los visones no serán sacrificados y las granjas se convertirán en un laboratorio natural para estudiar la epidemia en esta especie animal, reconstruyendo el origen y las causas de la infección por el virus. Según el Instituto Nacional Holandés para la Salud y el Medio Ambiente (RIVM), el brote en la cría de visones no se considera un riesgo adicional para la salud pública.

Sin embargo, los visones se estudian como una de las especies en las que podría haberse originado el nuevo coronavirus. En el noreste de China hay, de hecho, numerosas granjas de pieles. Varios estados europeos ya han prohibido la cría de animales para sus pieles, entre ellos también los Países Bajos. Esto a pesar de que Holanda sea uno de los primeros países del mundo por cantidad de visones criados, razón por la cual se requirió un tiempo bastante largo para el cierre y la conversión progresiva de las granjas que dejarán oficialmente de operar como tales en 2024.

Una vez más, el trato cruel que reservamos a los animales presenta riesgos para nuestra comunidad. Y si no prohibimos urgentemente estas granjas en todo el mundo, no puede excluirse que acaben convirtiéndose en un  problema grave para nuestra salud en el futuro.

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