Fauna salvaje no autóctona que ha llegado a Valladolid para quedarse

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Cobayas y conejos de especies asiáticas, ratas de bambú, agapornis, loros yakos, tortuguitas, serpientes, dragones barbudos, iguanas o camaleones de Yemen son sólo una pequeña parte del listado de especies exóticas que se pueden adquirir en la provincia de Valladolid y que, desde hace un par de años, se han reconvertido en nuevos animales de compañía para aquellos que los adquieren.

Las modas de los cerdos vietnamitas, las tortugas de Florida, los mapaches o las cotorras de Kramer, todos ellos incluidos en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras que conlleva la prohibición genérica de su posesión, transporte, tráfico y comercio han dejado espacio a otras, como el gusto por los geckos leopardo o los camaleones.

«Sí es cierto que se ha visto un incremento de animales considerados como exóticos debido a los hábitos de vida de las personas, y cada vez vemos más animales de estas especies como nuevos animales de compañía», asegura el veterinario especialista en especies exóticas Juan Monge, que señala que «el problema es no tener información de hábitos de vida, alimentación, enfermedades y manejo de la especie en cuestión. Es necesario saber, por ejemplo, que un pájaro no es una especie para tener limitada su movilidad, por lo que la jaula ideal es la jaula más grande a la que se pueda optar. Un conejo será más feliz si tiene mucho espacio para moverse, escarbar o incluso un pequeño recinto para comer hierba. Otro tipo de animales de compañía, como reptiles o peces, necesitan recrear lo más idóneamente posible su hábitat natural, pues de esto depende su supervivencia. Esto supone un coste económico inicial importante», manifiesta.

Igual que un perro o un gato.

Esta nueva tendencia en los animales de compañía, que es «relativamente frecuente», según explican desde la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, hace que adquirir reptiles, anfibios y roedores sea algo habitual.

Desde la Subdelegación del Gobierno en Valladolid indican que si alguien quiere introducir en España un animal de una especie protegida debe aportar un certificado CITES que autorice la importación. Añaden que si una persona se dedicara a la cría de este tipo de fauna debería comunicarlo al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, y en ese caso figuraría en el correspondiente registro. Respecto a las especies autóctonas de otros países que no son protegidas no existe ningún registro estatal, ya que «se supone que este control correspondería a las autonomías». Hace unos días, al hilo de la búsqueda del supuesto cocodrilo avistado en el río en Simancas, la Coalición para el Listado Positivo (de la que ANDA forma parte desde su fundación y que fue creada con el objetivo de limitar la tenencia y comercio de mamíferos exóticos, aves, reptiles y toda clase de animales no domesticados mediante la creación de listados positivos de animales cuya tenencia y comercio estén permitidos, quedando prohibidos todos los demás),  han denunciado que «miles de animales salvajes viven en domicilios particulares, pese al riesgo que suponen para la seguridad pública».

Que las modas cambian ya lo sabíamos… así, hemos pasado de regalar tortugas de florida a otros reptiles más raros o de hámsteres a conejos de especies asiáticas… pero seguimos sin plantearnos una buena regulación para evitar los riesgos que implica el comercio de animales exóticos para la salud, para el bienestar de los animales.

 Por eso trabajamos por conseguir #ListadosPositivos: listas que especifiquen los animales que se pueden tener quedando automáticamente exlcuidos todos los demás.

Fácil ¿no?

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