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La intervención militar llega tarde para detener la matanza de elefantes en Camerún

12 Marzo 2012- Paris- Tras la matanza de unos 400 elefantes en las últimas semanas, un verdadero ejército de soldados se enfrentó en una batalla a muerte a los cazadores furtivos para evitar que se produjeran más ataques en el Parque Nacional Bouba Ndjida de Camerún.

 

Según un equipo del fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW:  www.ifaw.org), que en España trabaja codo con codo con la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA), durante este combate diez elefantes fueron asesinados a tiros, mientras un soldado y un furtivo también murieron debido al fuego cruzado.

 

"Como en cualquier guerra, existen bajas", ha asegurado Sissler Bienvenu, director del Fondo en Francia. Según el equipo presente en la zona, la mayoría de los elefantes abatidos eran jóvenes, por lo que los cazadores ni siquiera se molestaron en retirar sus colmillos.

 

A juicio de Bienvenu, los soldados, pertenecientes al Batallón de Intervención Rápida de Camerún, no podían competir contra los furtivos. "Éstos actúan en bandas y están fuertemente armados. Cabalgan a sus anchas por el Parque Nacional desde hace semanas, por lo que conocen el terreno a la perfección. Han asegurado a los locales que su intención es conseguir todo el marfil que puedan hasta finales de marzo", explican desde IFAW.

 

Las autoridades camerunesas son conscientes de la gravedad del problema, porque esta matanza de elefantes ha demostrado una nueva debilidad para el país: la fragilidad de la frontera compartida entre Camerún y Chad, desde donde entran muchos de estos cazadores.

 

La visita hasta Bouba Ndjida también ha permitido a este equipo comprobar la extrema crueldad con la que son tratados los animales, a quienes los colmillos les son extraídos con un machete incluso antes de ser disparados y haber muerto.

 

Lo que es peor, estas bandas armadas no tienen ningún miramiento o piedad, e incluso asesinan a ejemplares de pocos meses que o no tienen colmillos o los poseen muy pequeños. Muchos muestran señales de una violencia injustificada. Incluso el estado de descomposición lleva a IFAW a pensar que los cazadores esperaron hasta que los elefantes supervivientes acudieron a llorar a sus muertos.

 

 

Finalmente, los cazadores suelen tomar un trofeo de la oreja de cada uno de los elefantes que matan. Esta práctica, desconocida en Camerún, es corriente en Sudán, donde pueden llevarse fragmentos de oreja de elefante como colgante- lo que refuerza la idea de que estos grupos paramilitares llegan desde este país (aunque algunos podrían provenir del Chad).

 

Bienvenu ha pedido a los responsables de Camerún, Chad y la República Centroafricana que aúnen esfuerzos para preservar sus manadas de elefantes y desarrollar una estrategia común contra la caza y el tráfico furtivo.

 

A su juicio, esta tragedia podría haberse evitado si las autoridades nacionales hubieran puesto remedio desde que saltaran las alarmas a principios de año, especialmente cuando en el Parque Nacional de Zakouma Chad se vivió una situación parecida entre 2005 y 2009.

 

El portavoz de ANDA, Alberto Díez, ha recordado que la única manera de acabar de raíz con estos ataques es prohibir el comercio internacional de marfil, una situación que se debatirá dentro de poco en la conferencia de CITES y en el seno de la Unión Europea.

 

 

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