“Nos esforzamos por difundir nuestro respeto por los animales y la naturaleza”

El agresor del perro Goliath reconoce los hechos, y afirma ante la jueza que estuvo al menos año y medio pensando en matarlo

La Asociación para un Trato Ético con los Animales (ATEA) ha tenido conocimiento de que el hombre que el pasado 16 de marzo la emprendió a golpes con su perro (rebautizado como Goliath por sus rescatadoras), reconoció hace unos días ante la jueza encargada del caso que, en efecto, con su acción violenta pretendía acabar con la vida del anciano animal. En las diligencias previas al juicio (cuya fecha aún no se ha dictado), el agresor reconoce que el día de autos comenzó a golpear al animal valiéndose de una barra de hierro con la intención de matarlo, y que pensaba enterrar el cadáver en la fosa hecha por unos amigos tiempo atrás. Alude en su declaración que quería deshacerse de él "porque era mayor, y pensaba que tenía sarna, pues le habían salido unos bultos en la tripa, y no hacía más que rascarse, y se le caía el pelo". Manifiesta asimismo que nunca le comentó al veterinario la aparición de los bultos.

En un momento de la declaración, confiesa que llevaba "al menos año y medio queriéndole matar", por lo que se lo comentó a su hijo (propietario del animal, según el declarante), quien consintió en ello. Reconoce asimismo que inmovilizó al animal "atándole las patas, para que no se meneara". Manifiesta arrepentimiento, para después declarar que se ha enterado de que "por 10 euros podían haberle puesto la inyección".

También se le tomó declaración durante el mismo acto a su hijo, quien niega propiedad alguna sobre el animal, y reconoce mala relación entre ambos. Manifiesta que llevaron el perro a la huerta "hace unos 14 años", junto con otros animales, para que su padre "se entretuviera", y recalca que al mismo (su padre) "le encantan los animales y siempre los ha cuidado muy bien".

Como se recordará, el ahora autor confeso de los hechos fue sorprendido in fraganti en plena acción por miembros de la Policía Municipal de Portugalete, avisados por vecinos que presenciaron la agresión desde sus casas. El perro, malherido, fue trasladado con urgencia por miembros de APA PUPPY BILBAO a un centro asistencial de la capital vizcaína, donde, a pesar de su lastimoso estado y avanzada edad, y tras permanecer ingresado una semana, fue dado de alta, y adoptado posteriormente por su nueva familia, con la que vive feliz desde entonces.

Goliath se ha convertido en un icono de la protección animal en Euskadi, y también desgraciado representante de miles de compañeros de desdicha, que siguen sufriendo en descampados y muriendo a diario en la más absoluta impunidad. Es por ello que nuestra organización desea aprovechar este dramático caso para recordar que, en su inmensa mayoría, situaciones similares ni siquiera salen a la luz. Se trata de historias de crueldad gratuita y constante, como las que afectan a los perros permanentemente encadenados, tanto en el medio rural como en los polígonos de las ciudades, situación que les causa un padecimiento psicológico continuo, y cuyos cuerpos inertes acaban olvidados en una cuneta tras acciones violentas por parte de sus dueños, como la que nos ocupa.

ATEA anunciará la fecha de la celebración del juicio tan pronto como tenga conocimiento de la misma, y alberga esperanzas de que el castigo para el responsable de los hechos resulte ejemplarizante.

 

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