“Nos esforzamos por difundir nuestro respeto por los animales y la naturaleza”

Maltrato en Puigcerda

Puigcerdá ignora las peticiones de ANDA y Animals' Angels para mejorar las condiciones para los caballos.

Un año más, se repiten las graves deficiencia.

Siguen las ilegalidades

12 de Noviembre de 2010.- Como ya sabéis desde ANDA en colaboración con nuestros amigos de la asociación alemana Animals´ Angels hemos estado en los últimos años siguiendo muy de cerca el trato y las condiciones de vida de los animales de granja en ferias y mercados de toda España. Un gran logro ha sido el equipamiento de los mercados que, ahora, tienen paja y comida para los animales, agua, corrales diseñados de forma lógica, mangas de conducción, control del estado de los animales. Aunque siguen quedando mejoras pendientes, vamos por buen camino.

Otro asunto más problemático han sido las ferias anuales que se celebran en prados y zonas abiertas y, por lo tanto, no disponen de instalaciones fijas aunque según la ley son considerados ?centros de concentración? y deben cumplir con los mismos requisitos que los mercados estables. Este mes de noviembre hemos visitado dos de estas ferias: la de Potes (Cantabria) y la de Puigcerdá (Girona) para comprobar si se habían producido mejoras con respecto a la situación del año pasado, bastante mala en ambos casos, que fue denunciada por Animals´ Angels y ANDA. El resultado ha sido muy dispar.

En el caso de Potes fue muy agradable encontrarnos con una feria completamente transformada, para bien. En esta ocasión habían seguido muchas de nuestras recomendaciones. Por ejemplo: el ayuntamiento de Potes no permitió estancias nocturnas en la feria a no ser que el ganadero instalara techos para proteger a los animales de las inclemencias meteorológicas. Pudimos comprobar que, efectivamente, los animales que pernoctaban estaban colocados bajo una carpa, con agua, abundante paja, comida y en recintos amplios y limpios. La feria estaba mucho mejor organizada. Casi todos los animales se encontraban sueltos en corrales con material de cama, agua y comida. Existían mangas de conducción para la carga que facilitaba esta labor reduciendo los niveles de estrés de los animales. Había aumentado el número de veterinarios presentes así como de personal del ayuntamiento de Potes y Guardia Civil y SEPRONA. Existían rampas móviles para facilitar la carga de los animales en los camiones que, durante la carga, se utilizaron con ayuda de empleados municipales. Desde estas líneas queremos agradecer el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Potes en una época de crisis económica, para mejorar las condiciones de su feria. Las prácticas y formas utilizadas para la carga de los animales siguen dando problemas y hay que mejorarlas pero la corrección de estas deficiencias no dependen tanto del organizador (Ayuntamiento de Potes) como de los servicios veterinarios oficiales del Gobierno de Cantabria que deben ser mucho más rigurosos en la inspección de la carga de los animales en los camiones. El recibimiento por parte del alcalde de Potes y muchos ganaderos fue amable y respetando los diferentes puntos de vista, pudimos intercambiar impresiones con ellos de una forma fluida y amigable.

Sin embargo en el caso de la feria de caballos de Puigcerdá la experiencia ha sido muy negativa. No se ha realizado ninguna mejora de entidad en las instalaciones por lo que la legislación aplicable sigue siendo ignorada. En primer lugar en la prensa del sector ganadero se había caldeado previamente el ambiente en nuestra contra ya que aparecían declaraciones del alcalde de Puigcerdá y dos veterinarios entre otros en las que nos acusaban de no ser realistas, de desconocer la situación y en definitiva de actuar como unos 'locos' soñadores sin contacto con la realidad. Como consecuencia el ambiente fue tenso y tuvimos problemas para poder realizar nuestro trabajo. Nos vimos obligados a tomar notas de las deficiencias a escondidas y las fotos que sacábamos también tuvieron que tomarse de forma sutil sin llamar la atención. No nos sentíamos a gusto y la impresión que teníamos era la de estar continuamente vigilados. Un contexto muy desagradable para nosotros. La feria sigue prácticamente igual que en ocasiones anteriores. Los caballos que pernoctan (en noviembre en le Pirineo la temperatura nocturna está cercana a los 0 grados) no tienen cobijo y eso que muchos de ellos provienen de zonas cálidas como Andalucía o Valencia. Algunos tienen agua pero otros muchos no. Los corrales están construidos con troncos de madera que en muchas ocasiones se parten quedando bordes puntiagudos que pueden dañar a los caballos. El caos de público, niños, animales de compañía, tratantes y ganaderos, camiones cargando y descargando es general. Esta desorganización provoca estrés en los caballos y situaciones de riesgo para visitantes y usuarios. Las prácticas y modos de realizar la carga de los caballos sigue siendo violenta con numerosos golpes incluso en zonas sensibles para los animales. Ellos nos acusan de no ser realistas y pedir lo inalcanzable pero nosotros solo pedimos el cumplimiento de la legislación y si en lugares como Potes han sido capaces de avanzar en la dirección correcta pensamos que Puigcerdá también puede, y debe, hacerlo.

 

 

 

 

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