A.N.D.A. - Articulos

“Nos esforzamos por difundir nuestro respeto por los animales y la naturaleza”

Vacaciones animal friendly

Madrid, 24 de julio de 2013.- Nos encontramos en pleno verano y los más afortunados tendrán ya en su poder un billete para viajar y desconectar durante unos días de vacaciones. El principal objetivo es descansar y por supuesto también salir de la rutina, motivo por el que cada vez más turistas optan por actividades en las que el mayor aliciente es el contacto con los animales -principalmente silvestres-.

Resulta muy atractivo, casi irresistible, poder nadar entre delfines en una piscina, recorrer el desierto a lomos de un camello o hacerse una fotografía alimentando a un elefante. Pero, ¿nos hemos planteado que este breve momento de ilusión para nosotros puede acarrear toda una vida de cautiverio para  ellos.

Alberto Díez, portavoz de la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA), explica que existen actividades como los safaris o el avistamiento de aves y cetáceos que pueden ayudar tanto a la creación de empleo local y sostenible como a la conservación de la fauna salvaje, pero es importante que cuando planeemos nuestras vacaciones seamos muy cuidadosos a la hora de elegir distracciones en las que se vean involucrados animales.

"Si visitamos un zoo, debemos investigar un poco y asegurarnos de que está legalmente autorizado y no realiza actividades que puedan causarles estrés, como espectáculos o largas sesiones fotográficas, pues lo contrario significaría fomentarlas", recomienda. Además, se trata de shows que envían un mensaje inadecuado y confuso a los más jóvenes sobre la verdadera naturaleza de los animales. El mismo consejo es válido para aquellos centros que se llaman a sí mismos santuarios, pero que en ocasiones se dedican más a la cría y venta ilegales que a la recogida de ejemplares desahuciados de la naturaleza, como ocurre sobre todo en el Sudeste asiático y Sudamérica.

No sólo la caza de especies salvajes es una actividad turística que hace mucho daño, los propios safaris fotográficos también pueden ser perjudiciales si no se respeta el entorno donde viven o si los guías se acercan en exceso a las manadas. Tampoco debemos traer como recuerdo ningún tipo de flora o fauna salvaje "por ejemplo, los macacos  de berbería que llegan a  España como mascotas tras un viaje a Marruecos, ni objetos realizados con ellos como corales, caballitos de mar o conchas de tortuga", afirma Díez.

El último informe publicado por la Asociación Brtiánica de Turoperadores (ABTA),  la Global Welfare Guidance sobre Turismo Responsable, habla sobre el caso de la tribu india Kalandar, que practicaba la mutilación y el adiestramiento violento de los osos capturados de su entorno para obligarles a desarrollar espectáculos de danza. Ahora, gracias a la labor realizada por la ONG International Animal Rescue, muchos de estos osos han sido entregados a centros de rescate y a los Kalandar se les han ofrecido nuevas oportunidades para ganarse la vida sin utilizar a los animales.

El mismo informe señala otras prácticas "inaceptables" como el juego de polo sobre elefantes, montar avestruces, el mantenimiento de aves atadas, la presencia de animales como reclamo turístico en bares o restaurantes, las peleas de gallos, los espectáculos con cocodrilos y también algo muy común en el verano español: los encierros y las corridas de toros. La organización La Tortura no es Cultura señala que, la asistencia a este tipo de  "festejos populares", aunque sólo se por curiosidad o tipismo, contribuye a su perpetuación. Además de estas recomendaciones de los turoperadores ingleses, ANDA recomienda evitar la participación en exhibiciones de cetrería, paseos en burro o ponies, o asistir a circos con animales.

En general, si queremos ser turistas respetuosos con el medio ambiente y especialmente con los animales, antes de participar en cualquier actividad debemos plantearnos cómo les afecta a todos los niveles: tanto previamente -si han podido ser capturados de su medio natural o sometidos a entrenamientos antinaturales-, como si se les mantiene en condiciones inadecuadas para desarrollar sus comportamientos habituales y gozar de buena salud. O incluso si en un futuro dichas prácticas pueden afectar a la conservación de esa especie.

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