Madrid, 21 de Enero de 2015.-El sistema que regula el transporte..." /> A.N.D.A. - Articulos

“Nos esforzamos por difundir nuestro respeto por los animales y la naturaleza”

Urge un cambio radical para evitar el gran sufrimiento de los animales durante su transporte

Madrid, 21 de Enero de 2015.-El sistema que regula el transporte de animales vivos no funciona. Es urgente una reforma del Reglamento, una simplificación que facilite su aplicación, una adaptación a las circunstancias reales que estimule su cumplimiento y una limitación clara y efectiva de la duración y número de viajes. Los animales deben ser sacrificados en su lugar de origen y, luego, transportar el producto ya elaborado.

Una Europa global enmarcada y garantizada por el Tratado de la Unión Europea tiene ciertas ventajas entre las que la libre circulación de bienes y servicios se erige como bastión neurálgico e inexpugnable de un sistema que nos permite acceder a justipreciados usufructos que ensalzan nuestra vanidad de ciudadanos satisfechos en nuestro linaje paneuropeo. Las fronteras derribadas trajeron como fruto y futuro adjunto una reordenación, realineamiento y recolocación de los factores económicos por los que cada cual se especializó en lo que mejor, y más barato, sabía y podía hacer, desligándose del resto de la historia precedente o subsecuente. Es como un hilo que nace en un confín europeo, que, tejido en sus antípodas continentales, es transformado en prenda en un lugar distinto de los dos anteriores para que el natural de un cuarto país lo venda en la megalópolis de un país ajeno,  país neófito e ignorante hasta este momento de los avatares del hilo. Son las travesías a las que están sometidos todos los integrantes e ingredientes que forman parte de las propuestas de compra que colman nuestros caprichos, productos cárnicos y lácteos incluidos e incluidos también los animales de los que emanan. El hilo mudado en lechón que, nacido en Dinamarca, embarca rumbo a su engorde catalán, paso previo ineludible en su currículo hacia el matadero germánico que lo convertirá en jamón italiano, que también se venderá en su Dinamarca natal, por poner un ejemplo.

Sin ánimo de ofenderlos, a los animales no les gusta viajar. Las novedades y mutaciones en sus rutinas les asustan. Las fases de carga y descarga; verse manejados por personas extrañas; saberse rodeados de nuevos compañeros, la deserción de los antiguos; la renuncia a la seguridad de su entorno de granja conocida; la integración en un dominio nuevo, el del camión, donde tendrán que disputar su territorio o investigar e instruirse en los nuevos mecanismos y emplazamientos de avituallamiento de agua y comida, si los hay. Los animales se ven sujetos a sensaciones de desamparo, desarraigo, alejamiento, aislamiento o indefensión que derivan en alarma, miedo, ansiedad y estrés. Las opiniones científicas son contundentes en sus conclusiones: Cuanto menos y más cortos sean los viajes, mejor http://aesan.msssi.gob.es/AESAN/web/notas_prensa/bienestar_transporte_animales.shtml

La realidad, tozuda, evoluciona a su propio ritmo, cada año más viajes y más largos.

En el año 2005 la Unión Europea pretende despachar esta contradicción publicando el Reglamento 1/2005 sobre Protección de los animales durante su transporte y operaciones conexas. En su Prólogo este Reglamento reconoce que conviene limitar en la medida de lo posible los viajes largos. Lamentablemente esta declaración de buenas intenciones no se ve reflejada en el articulado inmediato que modela y sanciona un sistema de viajes de duración ilimitada que no sólo no ha servido para restringir los movimientos de los animales sino que tampoco se ha demostrado eficaz para cumplir con su objetivo: la protección de los mismos.

Son múltiples los factores que han encauzado la incapacidad del Reglamento, algunos intrínsecos y otros accidentales. Su gestación ya resultó embarazosa, demasiados intereses implicados que defender, réditos nacionales que proteger o economías de libre mercado ya configuradas que había que respetar. El Reglamento nació necesariamente confuso e ininteligible, con 25 páginas de anexos técnicos y un amplio desarrollo reglamentario posterior http://www.magrama.gob.es/es/ganaderia/legislacion/Legislacion_de_bienestar_en_el_transporte.aspx. En este contexto han aparecido interpretaciones dispares y en ocasiones contradictorias que han enredado la tarea tanto de los organismos encargados de aplicarlo como de los encomendados a la vigilancia de su cumplimiento, multiplicados estos últimos en España por 17.

Hay aspectos del Reglamento que, abiertamente, son de imposible cumplimiento, aun cuando se pretendan aplicar con el mejor empeño. Por ejemplo, los terneros no destetados deben ser alimentados cada 9 horas con un compuesto lácteo que succionan individualmente: 275 terneros, en un camión, distribuidos en varios pisos y un solo chófer. Imposible. Las vacas deben ser ordeñadas cada 12 horas, ¿Cómo viajar de Alemania a Portugal si el último puesto oficial de ordeño se localiza en Burdeos?. Imposible. En el caso de viajes de más de 8 horas, los animales tienen que descargarse, descansar, abrevar y comer durante 24 horas según unos intervalos que difieren según especies pero que en ningún caso coinciden con los intervalos de descanso obligatorio para camioneros contemplados en la legislación laboral y sobre circulación vial. ¿Preferirá el chófer cumplir con los requisitos laborales y viales o con los correspondientes al bienestar animal? Las inspecciones en ruta las realizan los agentes de tráfico que ante una sospecha de deficiencia alertan a los servicios veterinarios oficiales quienes realizan la inspección e inician el expediente. ¿Habrá un veterinario oficial disponible un sábado a las 3 de la madrugada?. El veterinario puede decidir enviar el camión a un puesto de control oficial para su descarga. En España hay un puesto en Alicante, otro en Vitoria y un tercero en Miranda de Ebro. ¿Qué ocurre si la inspección veterinaria tiene lugar en Cádiz? Demasiadas preguntas sin respuesta. O con respuestas que siempre juegan en contra del eslabón más débil.

Tendríamos que añadir los incumplimientos del Reglamento que no son debidos a contradicciones del mismo o a falta de recursos humanos o de infraestructura sino que derivan directamente de la mala fe, de la desobediencia voluntaria: exceder las densidades de carga, obviar los aspectos referentes a la distribución de los animales en el camión, quebrar los tiempos de viaje y de parada obligatoria, documentación trucada o que no se corresponde a la realidad ni del cargo de animales ni del viaje previsto, aceptación de animales que no son aptos para el transporte, distribuidores de agua que no existen, están vacíos o no se adaptan a la especie animal transportada, ventiladores desconectados, prescindir de la yacija cuando es exigible, GPS, indicadores de temperaturas?.la lista puede ser interminable, tan amplia como la voracidad humana.

Dado que el viaje se autoriza desde una unidad administrativa veterinaria que firma a buena fe la propuesta presentada y no suele estar presente en el momento de la carga, ni durante el viaje, ni en la descarga, las oportunidades para la golfería son muy variadas y si hay plata por medio, muy peligrosas. Algunos ejemplos obtenidos de los seguimientos de camiones realizados por las ONG Animals´ Angels (Alemania) y ANDA (España) lo evidencian

Un camión es detectado en La Jonquera (Girona). En una parada que realiza en una gasolinera de Cannes (Francia) el equipo observa que las densidades de carga no se han respetado por lo que, una vez que se encuentran en Italia, alertan a la policía de tráfico italiana quien recaba la presencia de los inspectores veterinarios que deciden enviar el camión a un punto de control para su descarga. Los documentos estaban trucados (aparecía constatado un viaje de menos de 24 horas cuando la duración real era de 36) y no había alimento para los animales. Al realizar la descarga, uno de los cerdos, que no había podido superar las extremas condiciones del viaje ya estaba muerto. Nunca llegaría a Cerdeña, destino del camión.

En otra inspección el equipo inspecciona un camión con ovejas que desde Medina del Campo se dirigía hacia Grecia, a través del puerto de Bari (Italia). El camión es detenido en Fano. En su interior hay 270 ovejas en tres pisos. La altura entre pisos era muy baja de tal forma que no había espacio suficiente entre la cabeza de los animales y el techo. Esta circunstancia impedía una adecuada circulación de aire. Cuando el camión fue obligado a descargar, tres ovejas ya habían muerto

Estos y otros casos pueden consultarse en: http://www.animals-angels.com/projects/europe/long-distance-transports-eu/investigations/browse/6.html

No es tan solo la opinión de las ONG. El resultado de las inspecciones oficiales realizadas entre el SEPRONA y los equipos veterinarios autonómicos no son más reconfortantes http://ec.europa.eu/food/animal/welfare/transport/inspections_reports_reg_1_2005_en.htm

 

 

 

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