A.N.D.A. - Articulos

“Nos esforzamos por difundir nuestro respeto por los animales y la naturaleza”

Recomendaciones a la hora de comprar productos de limpieza y cosméticos

 

La experimentación con animales está presente en un amplio abanico de actividades económicas. La industria cosmética, la farmacéutica, la química e incluso la relacionada con los alimentos transgénicos recurren a ella para probar, antes de ser lanzados al mercado, que todos estos productos no producen perjuicios en la salud de las personas. La ropa que llevamos o la tapicería de nuestro sofá, por ejemplo, está confeccionada con tejidos artificiales y luego coloreada con tintes que han pasado un test de inocuidad en el laboratorio. Por este motivo desde una visión realista sería prácticamente imposible en el mundo urbano actual no manipular, utilizar o comprar algún producto que no haya sido experimentado antes en animales.
Asumiendo lo expuesto en las líneas anteriores, ¿qué podemos hacer los que estamos a preocupados por no fomentar su sufrimiento innecesario? Desde ANDA queremos daros algunas recomendaciones.

En primer lugar hay que señalar que la experimentación con fines cosméticos está prohibida en Europa por lo que, para asegurarnos, lo ideal es adquirir únicamente los artículos de maquillaje que hayan sido elaborados en el viejo continente y desconfiar de los que puedan venir de fuera.

Con respecto a los productos de limpieza del hogar, aquellos que sirven para la fumigación de las verduras o las pinturas plásticas, existe una legislación genérica sobre seguridad de los elementos químicos que los componen, normativa de obligado cumplimiento para absolutamente todas las empresas. Es el Reglamento Europeo conocido como REACH. En el momento en el que se emplee un nuevo compuesto, debe estudiarse su potencial daño para la salud del ser humano. Y si no existen, aunque sea por el momento, métodos alternativos para estas pruebas, se utilizarán animales sí o sí. Por ello lo más responsable es comprar aquellos productos tradicionales que ya llevan un tiempo en el mercado porque su inocuidad ya está garantizada y para su producción actual ya no sería necesario experimentar. En contraposición, hay que dudar de todo aquello publicitado como "nueva fórmula" pues lo más seguro es que se estén empleando animales de laboratorio.

Por último, apelar a la cautela y la sensatez para no dejarse llevar por campañas de desprestigio hacia ciertas empresas que únicamente encierran intereses comerciales. En el mundillo de la industria química todo es relativo, no es fácil diferenciar a las compañías "buenas" de las "malas". En muchas ocasiones, aquellas que son acusadas de experimentar con animales son las que paradójicamente más invierten en la búsqueda de métodos alternativos para evitar en el futuro su uso en el laboratorio. Por contra, aquellas otras que se jactan de no haberlos utilizado nunca a veces se dedican simplemente a dejar pasar el tiempo, que sean otros los que realicen los trámites de seguridad obligatorios y una vez que no son necesarios los animales emplean esos compuestos químicos, colocándose medallas engañosas de cara al consumidor, pues no emplean ni un céntimo de su capital en investigación.

 

 

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