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“Nos esforzamos por difundir nuestro respeto por los animales y la naturaleza”

La caza furtiva, el lucro de la extinción.

Más de 300 especies de mamíferos están al borde de la extinción a causa de un mercado negro que mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año.

17 de septiembre de 2018. Una de las matanzas más salvajes en África acaba de llevarse por delante a 87 elefantes africanos, el pasado 4 de septiembre, debido a la codicia por el marfil. Encontrados con los colmillos arrancados, las cifras aún descansan sobre la incertidumbre de un recuento que todavía no ha finalizado.

17 de septiembre de 2018. El descorazonador rastro de la caza furtiva alcanza niveles insostenibles que esquilman el planeta a una velocidad cada vez mayor. La creciente avaricia arrastra al límite de la extinción a miles de especies, con más de 30.000 elefantes, 100 tigres y 1.000 rinocerontes asesinados cada año, según afirma el World Wildlife Crime Report elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Dellito (UNODC).

En las últimas décadas, la extinción de especies se ha acelerado hasta tal punto, que la tasa promedio de pérdida de vertebrados es hoy hasta mil veces más alta que las tasas de referencia. Algunos expertos consideran que nos encontramos ante la sexta extinción más grande de la historia de la Tierra.

Según afirma un estudio publicado en The Royal Society,  más de 300 especies de mamíferos están al borde de la extinción debido a la caza furtiva.

El precio de la vida en el mercado negro.

Este sangriento negocio, que ocupa el tercer puesto de crimen organizado a nivel mundial, mueve miles de millones de euros al año que se llevan por delante la vida de muchas especies. Tan solo entre 2010 y 2012, más de 100.000 elefantes fueron asesinados, según datos de la ONG Save The Elephants, lo que podría llevar a esta especie a la extinción en menos de una década.

"Es difícil saber cuáles son los precios en el mercado negro, pero pueden llegar a alcanzar precios realmente elevados". "Se calcula que el tráfico mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año y no tiene nada que envidiar al tráfico de drogas o de armas. Está llevando a la extinción a cientos de animales y plantas y es la segunda amenaza para la biodiversidad, después de la destrucción del hábitat".

Asia y África, así como Madagascar, Indonesia, Filipinas, Brasil, Papúa Nueva Guinea, India y China, son las zonas con más especies endémicas amenazadas.

España se ha convertido en un emplazamiento clave debido a su situación geográfica entre África, Latinoamérica y Europa. A través de puertos como Algeciras, Canarias o Valencia llegan a nuestras costas miles de animales y objetos procedentes de la caza furtiva. Según datos de WWF, y aunque se estima que apenas se descubre la mitad de los casos, entre 2005 y 2014 se incautaron 13.838 animales vivos en nuestro país.

La población de elefantes decreció un 30% en siete años, según el Gran Censo de Elefantes llevado a cabo en 2016. Pero los grandes mamíferos no son los únicos, la Lista Roja de Especies Amenazadas incluye 8.417 especies en peligro. Entre las filas de esa larga ristra de animales, muchos se hallan gravemente amenazados, o ya extintos, por la caza furtiva que alimenta el tráfico ilegal de animales. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) alerta además de que publicará al menos 15.000 nuevas evaluaciones en la lista a lo largo de este año 2018.

Debido a que las incautaciones a menudo son realizadas durante el transporte de las mercancías, se han recopilado numerosos datos sobre los detalles y las rutas utilizadas por los traficantes. Sin embargo, la inmensa diversidad de mercancías, que va desde caballitos de mar disecados a bebés de chimpancé con vida, complica su recopilación y análisis.

Entre las principales causas que provoca la caza furtiva se encuentran la obtención de carne, el comercio de animales, el uso de partes de sus cuerpos como productos medicinales o como uso ornamental. Los cazadores furtivos aniquilan lentamente cada especie que persiguen, por lo que el 98% de las especies víctimas de esta masacre tienen poblaciones decrecientes.

La Convención sobre el Comercio Ilegal de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES) se creó para velar por la supervivencia de las especies, pero hay que aprobar  leyes más restrictivas que impongan penas mayores a la caza y al tráfico ilegal de especies.

 

 

 

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