La plaza de toros de Ondara (Alicante) vuelve a abrir sus puertas para celebrar corridas de toros, reactivando una actividad que llevaba paralizada desde 2010. ¿El motivo? No responde a una demanda ciudadana ni a una tradición viva: es una decisión política.
Durante más de una década, este espacio permaneció inactivo por voluntad del Ayuntamiento, en coherencia con unos valores que apostaban por el respeto a los animales y el avance ético de la sociedad.
Hoy, lamentablemente, se da un paso atrás. Aunque cada vez más encuestas reflejan el rechazo mayoritario a la tauromaquia, algunos representantes públicos insisten en mantener un espectáculo que promueve el sufrimiento animal como entretenimiento.
La tauromaquia no es cultura: es violencia. Y en pleno siglo XXI, resulta inaceptable que se utilicen recursos públicos para sostenerla.
La verdadera normalidad está en una sociedad que avanza, que escucha a su ciudadanía y que deja atrás las prácticas crueles del pasado.
La ILP #NoEsMiCultura ha logrado un hito histórico en España: 664.777 firmas han sido validadas oficialmente por la Oficina del Censo Electoral, superando con holgura las 500.000 necesarias para que el Congreso de los Diputados se vea obligado a debatir la derogación de la Ley 18/2013, que protege la tauromaquia como patrimonio cultural.
Esta ILP pretende eliminar el blindaje que impide prohibir o regular la tauromaquia en España, porque, en democracia, la cultura se elige, no se impone.

