La Corte Constitucional no solo confirmó la prohibición de las corridas de toros, sino que, de manera sorprendente, amplió su decisión a las corralejas, las peleas de gallos y el coleo, prácticas que hasta hace poco parecían intocables debido a sus vínculos con la criminalidad y la corrupción. Se trata de un acto de gran firmeza y coherencia.
La Corte:
Avala la constitucionalidad de la Ley 2385 de 2024.
Elimina la excepción que permitía otros espectáculos basados en el maltrato animal. Emite un fallo unánime con un enfoque ético y democrático. Concede un plazo de tres años para la transición laboral y cultural.
La sentencia, con ponencia del magistrado Miguel Polo Rosero, responde a las exigencias ciudadanas que pedían coherencia: si el maltrato es inadmisible en las plazas de toros, también debe serlo en cualquier otro escenario.
Gracias a la determinación de la Corte, Colombia logra lo que parecía imposible. Es una victoria ética, legal y democrática, y un ejemplo para el mundo. Este avance se alcanzó gracias al trabajo articulado de colectivos como Colombia sin Toreo y de políticos comprometidos como la senadora Esmeralda Hernández, promotora de la iniciativa de ley, y el representante Juan Carlos Losada.
Desde 2011, Animal Guardians ha acompañado a los activistas colombianos a través de su delegado Carlos Crespo, participando en el proceso de incidencia ciudadana tanto en el Congreso como en la Corte.
Este logro se suma a otros avances internacionales que confirman que los espectáculos de crueldad animal pueden y deben terminar. Ahora el reto está en España.
Exige al Congreso que apruebe la ILP #NoEsMiCultura.
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