¡Basta de tortura disfrazada de tradición!
Un año más, Medinaceli ha protagonizado un espectáculo inaceptable que somete a los animales a un sufrimiento extremo.
El evento, oficialmente reconocido como “Espectáculo Taurino Tradicional”, consiste en arrastrar al animal hasta la Plaza Mayor, atado con cuerdas a sus astas y fijado a un poste de madera. Allí permanecerá inmóvil durante más de once minutos mientras los participantes encienden bolas de fuego sobre su cabeza. Durante todo este tiempo, el animal sufre tirones, golpes y un miedo indescriptible.
Las “gamellas” de hierro, impregnadas de azufre, estopa y aguarrás, arden sobre sus astas, causando quemaduras graves. El barro que se aplica para protegerlo se seca y se desprende, dejando que las chispas alcancen su cara, lomo y ojos. Los cuernos, zonas extremadamente sensibles, se calientan provocando un dolor insoportable. Y el daño no es solo físico: el estrés y el trauma psicológico son enormes.
Los llamados “toros de fuego” representan una de las formas más crueles de maltrato animal que aún se mantienen en España. Y lo más indignante: se financian con dinero público.
Recientemente, el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL) publicó que la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León ha iniciado el procedimiento para declarar la fiesta del Toro Jubilo de Medinaceli como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, a pesar de la evidente crueldad del evento, celebrado el pasado 15 de noviembre.
Estamos en pleno siglo XXI. La sociedad avanza, evoluciona y cada vez más personas rechazan los actos violentos bajo el pretexto de la tradición. La mayoría exigimos respeto, empatía y dignidad para todos los seres vivos.
Ha llegado el momento de decir ¡basta!
No te quedes callado. El silencio sostiene la violencia.
#NoAlToroJubilo

