Nuevo Reglamento europeo sobre perros y gatos: qué cambia y cuándo se aplicará.
Por primera vez, la Unión Europea establece unas normas comunes sobre bienestar, cría, identificación y comercialización de perros y gatos. El nuevo Reglamento introduce obligaciones para criadores, vendedores, refugios y propietarios y pretende reforzar la protección de los animales y luchar contra el comercio ilegal.
La Unión Europea da un paso adelante en la protección de los animales de compañía con la aprobación del Reglamento (UE) 2026/1818, publicado el pasado 10 de agosto en el Diario Oficial de la Unión Europea.
La nueva legislación establece un marco común para todos los Estados miembros en materia de bienestar y trazabilidad de perros y gatos. Hasta ahora, cada país disponía de sus propias normas, lo que generaba diferencias importantes y complicaba el control de la cría, la venta y el movimiento de animales dentro del mercado europeo.
Con el nuevo Reglamento se pretende homogeneizar estas reglas y establecer unos requisitos mínimos comunes para quienes crían, venden, acogen o mantienen perros y gatos.
Pero hay una cuestión fundamental que conviene aclarar: el Reglamento entra en vigor antes de que comiencen a aplicarse la mayoría de sus obligaciones.
La norma entrará formalmente en vigor el 30 de agosto de 2026, pero su aplicación general comenzará el 31 de agosto de 2028. Además, determinadas medidas tendrán una implantación progresiva y algunas obligaciones no serán exigibles hasta fechas posteriores, llegando en determinados casos hasta 2041.
Adiós a determinadas mutilaciones por motivos estéticos.
Una de las novedades más destacadas es la prohibición de determinadas intervenciones realizadas con fines exclusivamente estéticos.
Entre ellas se encuentran el corte de orejas, la amputación del rabo o la modificación de las cuerdas vocales, salvo cuando exista una razón veterinaria que justifique la intervención por motivos relacionados con la salud del animal.
El Reglamento también establece restricciones para otras prácticas que puedan causar sufrimiento o afectar negativamente al bienestar de perros y gatos cuando no exista una necesidad médica.
Nuevas exigencias para la cría.
La reproducción de perros y gatos estará sometida a mayores requisitos de bienestar.
La normativa pretende evitar prácticas de cría que puedan favorecer la aparición de enfermedades hereditarias o problemas físicos. Para ello, se establecen limitaciones a la reproducción entre animales estrechamente emparentados y se deberán excluir de la cría aquellos ejemplares cuyas características anatómicas puedan perjudicar su salud o bienestar.
Con estas medidas, Bruselas busca reducir la transmisión de determinadas enfermedades y poner freno a la selección de características físicas extremas que puedan provocar problemas a los animales a lo largo de su vida.
Identificación mediante microchip y registro.
La trazabilidad será otro de los grandes cambios que introduce la nueva legislación europea.
El Reglamento establece un sistema común de identificación y registro mediante microchip, aunque su implantación no será inmediata para todos los animales y responsables.
Los operadores y vendedores deberán cumplir estas obligaciones a partir del 31 de agosto de 2030.
Para los particulares, los plazos serán diferentes. Los propietarios de perros que no se dediquen a la comercialización de animales tendrán hasta el 31 de agosto de 2036 para cumplir con esta obligación, mientras que en el caso de los gatos el plazo se prolongará hasta el 31 de agosto de 2041.
¿Qué cambia realmente el 31 de agosto de 2026?
Esta es probablemente una de las cuestiones que más dudas puede generar.
El 30 de agosto de 2026 el Reglamento entrará oficialmente en vigor, pero eso no significa que todas sus obligaciones comiencen a aplicarse al día siguiente.
La mayor parte de las nuevas normas serán aplicables a partir del 31 de agosto de 2028. Otras medidas tendrán sus propios calendarios y se incorporarán progresivamente durante los años siguientes.
Por tanto, el 31 de agosto de 2026 supone el inicio formal de una nueva etapa en la legislación europea sobre perros y gatos, pero no es la fecha en la que entran en funcionamiento todas las nuevas obligaciones.
El proceso de adaptación será gradual y se extenderá durante los próximos años. Algunas de las medidas relacionadas con la identificación y el registro, especialmente en el caso de los gatos, tendrán plazos que llegarán hasta 2041.
Un cambio de alcance europeo.
El nuevo Reglamento supone un cambio relevante porque, por primera vez, los Estados miembros contarán con unas reglas comunes específicas para perros y gatos.
La intención es elevar los estándares de bienestar, mejorar la trazabilidad de los animales y dificultar las prácticas de cría y comercio que puedan poner en riesgo su salud o favorecer el comercio ilegal.
Ahora comienza un periodo de adaptación en el que los diferentes países deberán preparar la aplicación de estas nuevas reglas. Los cambios, por tanto, no llegarán de golpe, sino de manera progresiva durante los próximos quince años.
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