El Oceanogràfic de València ha recibido a dos nuevas belugas, Cleopatra y Jelly Bean, procedentes de Marineland, en Ontario (Canadá). Los dos cetáceos llegaron a la ciudad tras un vuelo directo de unas siete horas desde Toronto, realizado en un avión acondicionado especialmente para su traslado.
Las dos belugas forman parte de los 30 ejemplares que permanecían en Marineland desde el cierre del parque acuático en 2024. Durante este tiempo, los animales estuvieron en una situación incierta e incluso existió la posibilidad de que fueran sacrificados. Sin embargo, el Gobierno canadiense descartó finalmente esta opción en enero.
Cleopatra y Jelly Bean no viajaron solas. El traslado también incluyó a cuatro delfines procedentes de las mismas instalaciones. El desplazamiento comenzó por carretera desde Marineland hasta el aeropuerto canadiense y continuó posteriormente en avión hasta València. Durante todo el trayecto, los seis animales estuvieron bajo la supervisión de veterinarios y especialistas del Oceanogràfic y de otras instituciones zoológicas.
Una vez aterrizaron en el aeropuerto de València, los cetáceos fueron trasladados por carretera hasta las instalaciones del Oceanogràfic, donde continuarán bajo los cuidados de profesionales especializados.
Debate sobre su futuro en cautividad.
La llegada de estos animales también ha reavivado el debate sobre el futuro de las belugas y los delfines que permanecen en Marineland. La organización ecologista Animal Justice considera que trasladarlos a acuarios es, en este momento, una alternativa razonable ante la falta de un plan a largo plazo para los animales y el riesgo que existía de que fueran sacrificados.
Sin embargo, la organización expresa su preocupación por la posibilidad de que las belugas puedan reproducirse en cautividad. Los permisos concedidos por Canadá no establecen limitaciones específicas sobre la reproducción. En España, esta práctica puede realizarse cuando está vinculada a objetivos de investigación o conservación.
Animal Justice también recuerda que los animales de Marineland tuvieron un papel relevante en el impulso de la legislación canadiense de 2019, que prohibió la cautividad, la reproducción y la utilización de cetáceos en espectáculos. La organización considera que estos ejemplares deberían representar el final de una etapa marcada por la cautividad y reclama que el Oceanogràfic mantenga un compromiso con su bienestar y evite que esta situación se prolongue a futuras generaciones.
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